El impacto duradero – Por Amy Johnson
Soy padre de seis hijos, cuatro de los cuales participaron en el programa Birth to 3. Desafortunadamente, debido a una enfermedad y a la pandemia de COVID-19, mis dos hijos más pequeños no pudieron participar. Sin embargo, la orientación de Kelly Melton (una patóloga del habla y lenguaje del taller Kaskaskia en Centralia, Illinois) me permitió enseñarles habilidades de comunicación cruciales, subrayando la importancia de la intervención temprana.
A mi hijo de 19 años le diagnosticaron retrasos generalizados en el desarrollo a los cuatro años, diagnóstico que posteriormente se revisó a trastorno del espectro autista (TEA). Este diagnóstico presentó desafíos, como aversión a las texturas e inquietud. La experiencia de Kelly fue fundamental para asegurar un Programa Educativo Individualizado (IEP) integral para la Educación de la Primera Infancia.
En los últimos 15 años, la comprensión del TEA ha evolucionado significativamente. La instrucción de Kelly me dio el poder para apoyar las necesidades de mi hija de manera efectiva. La Intervención Temprana facilitó el acceso a la terapia tipo ABA.
Mi hija está a punto de graduarse con un título en justicia penal y está realizando prácticas en Bridges, donde trabaja con niños que enfrentan desafíos de aprendizaje. Estoy agradecida por el conocimiento que Kelly ha compartido conmigo, el cual me proporcionó habilidades para enseñar a mi hija de siete años con TEA a comunicarse durante la pandemia.